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Escritoras silenciadas en clase de Literatura

day.4, 30 de month.5 de 2013

Escritoras silenciadas en clase de Literatura

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Autora invitada: ANA L√ďPEZ NAVAJAS, investigadora de la Universitat de Val√®ncia y profesora de Lengua y Literatura en el IES Vicente Gand√≠a.

 

Las mujeres son las grandes ausentes de la visión del mundo que forjamos en nuestro sistema educativo. En las aulas estamos transmitiendo una cultura sin mujeres. Si un estudiante llega a conocer la existencia de escritoras, no será precisamente dentro del aula, sino al salir de ella. Y eso es un gran fracaso social. Al legitimar esta ausencia, hemos provocado una gran pérdida cultural, pero no solo para las mujeres, sino también para los hombres.

No perdamos de vista que la educación es un instrumento esencial de transmisión cultural. Por su carácter obligatorio, forma a toda la ciudadanía; pero además, a través de la selección de los hechos, los protagonistas y las formas de contar, proporciona los referentes y el modelo cultural que compartimos. Este relato que entretejen todas las asignaturas recoge la memoria de nuestra historia. Y ello nos proporciona toda una visión de mundo. Una visión que no cuenta con las mujeres.

Un reciente estudio que hemos realizado en la Universitat de Val√®ncia as√≠ lo demuestra. Arroja cifras demoledoras sobre la presencia de las mujeres en los manuales escolares: solo aparecen en un 7,5% de las ocasiones. Y el estudio ha sido exhaustivo: se han analizado todas las asignaturas de 1¬ļ a 4¬ļ de la ESO en 109 libros escolares de tres editoriales.

El objetivo era observar la presencia de mujeres para analizar el peso que se les concede en los contenidos ¬†y si quedaba constancia en ellos de las abundantes aportaciones, siempre diferenciadas, que han realizado ¬†en todos los √°mbitos. Los numerosos estudios que se han realizado a lo largo de los √ļltimos 30 a√Īos han fundamentado s√≥lidamente estas aportaciones de las mujeres y han supuesto un impacto que ha afectado a todas las √°reas de conocimiento. Quer√≠amos saber si el sistema educativo hab√≠a incorporado estos avances.

Pero los resultados, que se pueden consultar en este documento, ofrecen un panorama desolador: estas cifras han puesto en evidencia la práctica exclusión de las mujeres del mundo cultural y científico que se ofrece en la ESO, y en consecuencia, constatan el relato de una historia distorsionada.

Los resultados muestran tambi√©n otros aspectos: c√≥mo, a medida que avanzan los cursos y las asignaturas ganan en amplitud y profundidad, las mujeres pierden peso y representaci√≥n en ellas. En la primera etapa (1¬ļ y 2¬ļ de ESO) solo son mencionadas en un 10% de las ocasiones, pero en la segunda etapa (3¬ļ y 4¬ļ de ESO) apenas aparecen en un 7% de las ocasiones.

M√°s a√ļn. Es en esta segunda etapa cuando algunas asignaturas, como las Ciencias Sociales o la Literatura espa√Īola y en la lengua auton√≥mica, abordan la √©poca contempor√°nea. En principio, la cercan√≠a de los siglos XIX y XX facilitar√≠a un mejor conocimiento del periodo y, en consecuencia, era esperable que la presencia femenina fuera significativa. Sin embargo, y parad√≥jicamente, las mujeres pierden representaci√≥n en la narraci√≥n de la contemporaneidad.

Como comprobamos, el mecanismo de discriminación que consiste en excluir a las mujeres de lo escrito sigue completamente vigente. Y esa exclusión, además de dejar a las jóvenes sin modelos donde reconocerse, origina el desconocimiento de la tradición cultural femenina, lo que conduce a que ellas no formen parte ni de la memoria cultural ni del orden social que entendemos como nuestro. Esta desautorización es la que alimenta su falta de reconocimiento social. En este proceso, la educación tiene una responsabilidad fundamental.

El caso de la literatura es especialmente representativo porque la palabra y los textos son creadores de pensamiento y de saber. Por eso quer√≠amos saber si el canon que se propone las ten√≠a presentes. Sin embargo, los primeros datos desenga√Īan: cuando se estudia la literatura desde el siglo XII hasta el siglo XVIII, en 3¬ļ de ESO, solo encontramos citada una escritora (Santa Teresa), pero ni siquiera aparece su obra.

¬ŅC√≥mo llegamos al desprop√≥sito de presentar una literatura sin escritoras sabiendo cu√°n rica es esta tradici√≥n? ¬ŅEs que no cuentan sus voces? ¬ŅC√≥mo podemos llamar a esto nuestra literatura? ¬ŅSin escritoras? ¬ŅD√≥nde est√°n las trovadoras, Teresa de Cartagena, Sor Teresa de Jes√ļs Mar√≠a, la inquietante Luisa de Carvajal, las humanistas Luisa Sigea o Beatriz Galindo, La Latina, Beatriz Bernal, Feliciana Enr√≠quez de Guzm√°n o Ana Caro Mallen de Soto entre otras? Por citar algunas entre cientos.

¬ŅY c√≥mo no aparecen Sor Juana In√©s de la Cruz o Mar√≠a de Zayas y Sotomayor, sin las cuales no puede entenderse el Barroco? ¬ŅY Rosa Mar√≠a G√°lvez, la mejor de toda la dramaturgia del XVIII (superior a Morat√≠n, seg√ļn la cr√≠tica especializada)? ¬ŅNo las conocen o no las consideran?

 

Pero eso no es todo. Cuando estudiamos el siglo XIX y XX en la poes√≠a y el teatro, en dos editoriales no se cita ni una sola dramaturga ni poeta a lo largo del siglo XX. Ni siquiera actuales ¬ŅEste es el panorama real de la literatura del XX? ¬ŅSin voces femeninas? No est√°n ni Mar√≠a Teresa Le√≥n, ni Mar√≠a Mart√≠nez Sierra, ni Maribel L√°zaro, ni Ana Diosdado, ni Paloma Pedrero. O, en poes√≠a, ni Concha M√©ndez, ni Carmen Conde, ni Mar√≠a Victoria Atencia, ni Olvido Garc√≠a Vald√©s, ni Gloria Fuertes, ni Ana Rossetti, ni Chantal Maillard, por citar apenas algunas de las numeros√≠simas que existen. ¬ŅPor qu√© nos hurtan esas voces? Y sobre todo, ¬Ņqu√© respuesta damos a esta ausencia?

Esta literatura incompleta y amputada, que nos escamotea las voces de las escritoras, representa una falsificación de la tradición literaria, sin más. No es posible entender una literatura sin escritoras ni una cultura sin  mujeres. Estas distorsiones del relato cultural suponen una falta de rigor académico en los contenidos escolares que repercuten en su calidad y se convierten en una grave carencia del sistema educativo a la que todos tenemos que hacer frente: no solo las mujeres.

Es una situación que nos incumbe a todos, pero especialmente a los profesores, como transmisores y generadores de conocimiento. Tenemos que adoptar medidas que lo subsanen. Desde la Universitat de València se está trabajando en una base de datos que permita incluir a las mujeres en los contenidos de las diferentes asignaturas.

Se trata de ponerla a disposición del profesorado y de las editoriales para crear material didáctico con los contenidos reelaborados y acordes a la ley, que ahora incumplen absolutamente en sus fines. De hecho, la organización Clásicas y Modernas ha presentado una Queja al Defensor del Pueblo, fundamentada en este estudio y que ha sido admitida, sobre el cumplimiento de la Ley de Educación y la Ley de Igualdad en la cultura.

 

 

 

Uno de nuestros principales objetivos es la creaci√≥n de libros de texto. Ya se ha editado un primer manual de 2¬ļ de M√ļsica, Musicalias, de la editorial Bromera, cuyos autores son Laura Capsir, miembro del equipo de investigaci√≥n, Daniel Vidal y Sandra Capsir. En √©l, a trav√©s de las actividades y como modelos de ejemplificaci√≥n se incorpora obra musical femenina. Queremos seguir trabajando en esta l√≠nea. La colaboraci√≥n del Ministerio de Educaci√≥n con la concesi√≥n de menciones de calidad a los manuales ayudar√≠a sustancialmente en la realizaci√≥n.

Pero necesitamos también adoptar otras medidas:

1. Formaci√≥n del profesorado. Tanto a trav√©s de los m√°steres de secundaria como de la formaci√≥n permanente del profesorado de secundaria. Y tambi√©n ser√≠a deseable, por parte del profesorado, la revisi√≥n personal de sus propios contenidos. Y, por qu√© no, por parte de los estudiantes, ellas y ellos. Simplemente estando atentos a los contenidos para hacer una sencilla pregunta al profesor all√≠ donde no vean mujeres: ‚Äú¬ŅNo ha habido mujeres o no las conoce usted?‚ÄĚ.

2. √Āmbito editorial. En dos l√≠neas principales: la edici√≥n de obras de autor√≠a femenina y la reelaboraci√≥n y edici√≥n de las historias: de la literatura, de la ciencia, del arte, de la m√ļsica, de la tecnolog√≠a... ¬†con la memoria de las mujeres y los hombres.

3. √Āmbito cultural. Ser√≠a l√≥gico y deseable un mayor reconocimiento de las mujeres en academias y premios institucionales, as√≠ como en los medios de comunicaci√≥n y culturales.

Revertir esta visión de mundo androcéntrica y parcial sería un auténtico logro social. Que ellas formen parte de la memoria cultural las legitima como personas de pleno derecho y les proporciona reconocimiento social.

Pero al conjunto de la sociedad le restituye una cultura, hasta ahora despojada de parte de sus protagonistas, cuya amputación nos está dejando a todos, mujeres y hombres, huérfanos de un saber que a todos nos pertenece. Y la educación debe estar en la primera línea de acción.

 

Nota sobre la autora

Ana López Navajas es investigadora de la Universitat de València y profesora de Lengua y Literatura en el IES Vicente Gandía. Pertenece a Clásicas y Modernas, asociación por la Igualdad de Género en la Cultura.

Est√° desarrollando un proyecto de investigaci√≥n desde la Universitat de Val√®ncia, que re√ļne a profesorado universitario y de ense√Īanzas medias y cuyo objetivo es restituir a las mujeres creadoras como parte esencial de los contenidos educativos.

 

Pie de foto: Estatua de la escritora Beatriz Galindo, m√°s conocida como \"la latina\".