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La defensora paquistaní de la educación femenina

day.4, 03 de month.5 de 2012

La defensora paquistaní de la educación femenina

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En un edificio deteriorado, de paredes agujereadas y ventanas rotas, en la aldea montañosa de Sijban, las niñas se sientan tímidas en sus pupitres de plástico. Ocultos sus cabellos bajo sus pañuelos blancos o negros, miran absortas a la profesora. De mayores, quieren ser doctoras o maestras como su directora.

 

Ésta es la escuela pública de primaria para niñas en el valle de Swat, que se salvó de ser destruida por los talibanes. Su directora, Gul-e-Khandana no es una maestra común. Es la mujer que se puso frente a los talibanes y logró salvar el centro donde había sido docente durante más de 20 años.

Aún se estremece cuando recuerda ese día: "Un grupo de talibanes llegó con sus fusiles Kalashnikov a la escuela justo antes de las vacaciones escolares de junio de 2008. Salí a su encuentro y les dije que, si pretendían quemar la escuela, antes tendrían que matarme. Dijeron que era una kafir (no creyente) y que regresarían."

Gul-e-Khandana, cuyo nombre significa 'cara sonriente' en pashto, nunca pensó que acabaría haciendo algo tan heroico. "Al principio yo había tratado de hablar con los guerrilleros cuando se hicieron cargo de nuestro distrito. Primero nos dijeron que debíamos cubrirnos con burkas, así que los fuimos a comprar. Luego se nos dijo que trabajar era 'haram' (ilícito) para las mujeres y que no debíamos salir de nuestras casas. Entonces fui a ver al comandante para hablar con él. A partir de aquel momento mi familia comenzó a recibir amenazas".

Como ya habían destruido la escuela femenina de secundaria a principios de mes, y temiendo lo peor, Gul-e-Khandana decidió esconder todos los muebles y archivos de la escuela en su casa antes de que los talibanes llegaran.

Las chicas ya habían dejado de ir a la escuela. Sin embargo, Gul-e-Khandana estaba decidida a salvar su colegio, donde había pasado los mejores años de su vida. La denunciaron públicamente en la radio, que estaba bajo control de los guerrilleros. Sus vecinos dejaron de hablarle y muchos de sus familiares se alejaron de ella.

Cuando comenzó la operación militar para expulsar a los talibanes de la región de Swat, a finales de 2008, Gul-e-Khandana escapó a Mardan, con los registros de la escuela bajo su burka. "Todo el mundo pensó que estaba loca, pero pensé que un día los talibanes se irían, que volveríamos a abrir la escuela y que las niñas regresarían. Quería mantener a salvo todos los certificados y registros de su educación.

"Destruir sólo toma unos pocos minutos", añade. "Pero reconstruir las instituciones es cuestión de años".

Regreso a la escuela

Con la victoria del ejército, Gul-e-Khandana volvió a Sijban en julio de 2009 y fue directa a su escuela. "¡Seguía en pie! Yo estaba encantada. Me temía lo peor, pero de las seis aulas solo una había quedado destruida por los proyectiles de mortero. Con la construcción más o menos intacta, volví a abrir la escuela en agosto y comencé a enseñar de nuevo. Muchas de las niñas todavía estaban demasiado aterrorizadas para volver. Así que creamos un comité, que iba de un hogar a otro con el objetivo de convencer a los padres para que enviasen de nuevo a sus hijas a la escuela."

Poco a poco, a medida que los talibanes iban siendo expulsados del valle por el ejército, las chicas volvieron a reanudar su educación. Hoy en día hay 262 niñas matriculadas en la escuela, más de las que había antes de la llegada de los insurgentes.

Otras escuelas de la zona, como el colegio femenino de secundaria de Shinkat, un pueblo de las montañas cercano a la capital de Swat, no tuvieron tanta suerte. La escuela fue completamente destruida por los talibanes en 2009. Salma, de 17 años, con su cara cubierta por el pañuelo y mostrando sólo los ojos, recuerda que los talibanes habían estado amenazando con destruir la escuela. Y ella sabía que eso iba a suceder. Su hermano, dos años mayor que ella, le hizo de maestro durante más de un año y medio para que pudiera continuar con su educación.

Hoy en día, Salma ha regresado a su escuela de secundaria recién construida en Shinkat y dice que, de mayor, quiere ser doctora. La nueva escuela se ha construido junto a las ruinas de la antigua, lo que les recuerda a diario el paso de los talibanes. Su maestra, Shanaz, dice que, ahora que los talibanes han dejado el valle, las matrículas están aumentando progresivamente desde su reapertura en 2011.

"Cada vez hay más niñas que vuelven y muchas quieren ir a la universidad. Las cosas están cambiando. Los padres animan a sus hijas a estudiar. Y en ellas se puede ver la felicidad dibujada en sus rostros. Muchas perdieron casi dos años de estudios."

400 escuelas destruidas

Los talibanes destruyeron más de 400 de las 1.576 escuelas en Swat. "El setenta por ciento eran escuelas para niñas", recuerda Ensaullah Khan, miembro del Consejo del Programa de Apoyo Rural de Sarhad, una ONG que está ayudando a reconstruir algunas de las escuelas destruidas por los talibanes.

"Cuando el conflicto se intensificó, comenzaron a destruir las escuelas, tanto las de niñas como las de niños. Fue una época terrible. ¿Cómo se puede levantar una nación sin educación?".

Esta es una pregunta que muchos se hacen en Pakistán, después de que el informe anual estatal sobre educación, publicado en febrero de este año, revelara que casi el 60 por ciento de los niños �y sobre todo las niñas- en edad escolar no saben leer.

Otro informe llevado a cabo por el 'Grupo de Trabajo de Educación de Pakistán', en 2011, revela que este es el segundo país en la lista mundial de niños que no asisten a la escuela. Una de cada tres mujeres del medio rural nunca ha ido al colegio.

Al hecho de la precaria situación de la educación en Pakistán, se le añade que los talibanes siguen golpeando en otras partes de la provincia del Khyber Pakhtunkhwa. En febrero, los guerrilleros demolieron el edificio de una escuela en el área de Shabqadar de Charsadda, a unos 390 kilometros al sur de la capital, Islamabad. Si bien no hay cifras oficiales, se estima que más de 800 escuelas han sido destruidas en el noroeste del país.

Gul-e-Khandana cree que las niñas son el futuro de Pakistán. "Por encima de todo, las niñas deben ser educadas", dice. "Cuando una niña se educa, se educa a toda su casa. El papel de la mujer es muy importante en nuestra sociedad, son ellas los que pueden cambiar nuestra forma de vida para mejor ".

Ella cree que los talibanes nunca tendrán éxito y que lo que pasó en Swat es una advertencia para otras partes del país. "Creo que en estos lugares lejanos donde hay tanta pobreza e injusticia, la gente creyó que los talibanes, y las leyes de la Sharia, iban a traer justicia. Muchos creyeron en ellos; sin embargo, después de lo que sucedió en Swat, la población local ya no les apoyará."

Ensanullah está de acuerdo. "Poco a poco el miedo a los talibanes va a desaparecer", dice. "Ahora la gente del lugar dice que si los talibanes vuelven a venir a Swat, se levantarán y lucharán contra ellos." La respuesta está en las escuelas. "Con la educación, podemos cambiar nuestro futuro. Podemos evitar que la gente caiga en las manos de los extremistas. Estaremos dando el poder a la gente."