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La violencia machista se instala en los institutos con víctimas cada vez más jóvenes

day.1, 17 de month.9 de 2012

La violencia machista se instala en los institutos con víctimas cada vez más jóvenes

Violencia

ESPAÑA

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Ellos buscan reafirmar su virilidad y ellas creen que la actitud de su pareja forma parte del juego amoroso. La violencia machista gana terreno en los institutos de la provincia y cada vez son más las jóvenes que sufren aislamiento, vejaciones, insultos o agresiones en una relación que acaba convirtiéndose en tormentosa. Así lo confirma la directora del Instituto Andaluz de la Mujer (IAM), Soledad Ruiz, y la coordinadora de este organismo en Málaga, Estefanía Martín Palop, que llaman la atención sobre procesos de violencia «muy graves» en menores de 20 años. Solo en el centro provincial, cada semana se atienden a seis jóvenes que acuden en busca de asesoramiento por problemas de este tipo. La mayoría no presenta denuncia.

La preocupación sobre el auge de este fenómeno ha llevado a la Junta de Andalucía a poner en marcha en todas las capitales andaluzas unos grupos de terapia específicos para mujeres de menos de 25 años que comenzarán en septiembre y que, en el caso de Málaga, se impartirán en la sede provincial del IAM, en la calle San Jacinto. Aunque este organismo solo puede atender a mayores de 18 años, ha llegado a un acuerdo con la Consejería de Salud y Bienestar Social para que las chicas de menos edad sí puedan participar en estos talleres, como señala Martín Palop, que explica que el objetivo es conocer cómo viven ellas estas situaciones de violencia y trabajar en tema de autoestima. «Vamos a separarlas de las demás mujeres porque creemos que sus vivencias son diferentes y muchas veces no se sienten cómodas en terapia con víctimas más adultas», señala la directora del IAM, que añade que este programa piloto servirá para «obtener información y mejorar la intervención con ellas».

Las atenciones a mujeres menores de 20 años en Málaga han experimentado un importante crecimiento. En los ocho primeros meses de 2012 ya casi se han superado las consultas de todo 2011. Aquel año pidieron asesoramiento en el IAM 96 mujeres, frente a las 90 registradas hasta el 31 de julio del presente ejercicio. Los malos tratos suponen alrededor de un 31% del total de las consultas que se reciben en la capital y el 13% de las atendidas en la veintena de Centros Municipales de Información a la Mujer (CMIM) repartidos por la provincia. Esta diferencia porcentual se explica, según la coordinadora en Málaga, porque las féminas de municipios pequeños prefieren trasladarse a la capital cuando deciden buscar ayuda.

Recortes en prevención

Muchas de las chicas que acuden al IAM lo hacen después de escuchar alguna de las charlas preventivas que ofrece en colegios e institutos en las que hacen reflexionar a ambos sexos sobre la violencia de género, sus causas, sus síntomas y sus consecuencias. Unas campañas de sensibilización que, según Soledad Ruiz, pueden peligrar ante los recortes del Gobierno central en esta materia.

Respecto al perfil de las jóvenes que sufren algún tipo de maltrato por parte de sus parejas, el psicólogo del IAM Fernando Gálligo explica que no existe uno determinado y que se trata de chicas de características normales tanto social como económicamente. Eso sí, suelen coincidir en algo: «La pareja se conoce y asumen la relación muy rápidamente, dando pasos precipitados». Esa rapidez, según Gálligo, «hace que en muchas ocasiones casi ni se conozcan».

Los celos son, a juicio de Ruiz, uno de los elementos primordiales que han alimentado la violencia de género. «Se consideran como parte del juego amoroso, pero una cosa es que yo sienta una punzada en el estómago porque te vayas con unas amigas y otra que te recoja en clase, no te deje salir sola ni ir a la playa con tus padres o te haga cambiar de ropa por el escote», argumenta. «A ellas les gusta que sean celosos, y no son conscientes de que el aislamiento es el primer paso hacia la violencia de género», advierte Ruiz, que insiste en la importancia de que familiares o amigos detecten el problema y den la voz de alarma, ya que las víctimas no suelen hacerlo. En cualquier caso, «los malos tratos se pueden superar», según Gálligo, que considera que la información al respecto y la concienciación social son insuficientes. «Falta verdadera educación en igualdad, en autonomía personal y sentimental y desgraciadamente todavía tenemos que hablar de laxitud en la sociedad y familia sobre estos comportamientos de dominación de hombres sobre mujeres, que son justificados en muchas ocasiones», afirma.